|
|
.
|
hizo gala de tales dotes de persuasión en tal delicada misión diplomatica manteniendo frente a todos la neutralidad del Reino de Navarra, que en reconocimiento, Carlos III le dio el escudo en el que se representa a una sirena que surge del mar, con un espejo en una mano y un peine en la otra, en campo de oro, y dos cirios o candeleros del mismo metal, a los acostados. Este escudo será utilizado a partir de entonces en susutitución del primitivo que representaba al parecer dos lobos pasantes superpuestos. También la historia ratifica la existencia en 1637 de dos palacios en Bértiz. Se sabe también que unos años más tarde, en 1665, de. Antonio Barragán y Bertiz, Sr. De Bertiz, compro la jurisdicción criminal al rey por 300 ducados; los cuales fueron destinados a reconstruir las murallas de Pamplona. En 1723 el Señorío perteneció a D. Juan Francisco de Alduncin y Bertiz. En el siglo pasado, la finca pertenecia a manos de Marqueses de Besolla, decendientes de los Bertiz. Mas tarde, compró el Señorío de Bertiz Felipe Oteiza, vecino de Narbarte, para explotación maderera . Posteriormente, Dorotea Fernandez adquirió la propiedad en 1898, a su muerte fué heredada por su marido D. Pedro Ciga El Sr. Ciga por testamento ológrafo, legó en 1949 dicha finca a Navarra y en su nombre a la Excma. Diiputacion Foral o Institucion genuinamente representativa de aquella, bajo la exigencia de conservarla sin variar sus caracteristicas. Los albaceas testamentarios interpretaron tal exigencia de consevacion, con caracter integral, es decir, como aquella forma de utilizarla de tal suerte que produciendo el mayor y sostenido beneficio para las generaciones actuales, mantenga su potencial para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones futuras |