El Bosque Encantado del Señorío de Bertiz
Donde las Lamias se peinan en las orillas del Bidasoa

El Parque Natural del Señorio Bértiz se ubica en Oieregi, Valle de Bertiz ó Bertizarana, Pirineos Atlánticos de Navarra, donado al Gobierno de Navarra en 1949 y declarado Parque Natural en 1984

La finca es una fabulosa muestra de bosque atlántico, con hayedos magníficos, y que cuenta con diversos senderos señalizados para realizar travesías a pie.

El bosque se encuentra enclavado entre las coordenadas geográficas 43º 8' - 43º 20' 20" latitud Norte y longitud 1º 38' 45" - 1º 34'4" Oeste de Greenwich. Limita al Norte con el municipio de Etxalar; al Este, con el de Baztan, al Sur con el río Bidasoa; y al Oeste con otros terrenos de Bertizarana y con el monte Cuatro Pueblos. Las latitudes extremas de la finca respecto el nivel del mar son 110 y 830 metros

El itinerario medio es de 11 kms., unas 6 horas , por lo que se recomienda comer en el monte y material básico de montaña ( botas, mochila y prenda de abrigo).

 

.En el escudo del Valle de Bertiz ó Bertizarana aparece una Lamia, con un piene de oro en una mano y un espejo de oro en la otra.

Las lamias son criaturas mitológicas que al igual que las sirenas tienen medio cuerpo de mujer y medio cuerpo de pez.

Estos seres habitan desde siempre en el Bidasoa a su paso por el Señorio y al igual que los salmones, cada vez es más difícil verlas.

Las lamias, muy hermosas, siempre permanecen  jóvenes a pesar de tener cientos de años.

Antiguamente era muy frecuente verlas en las regatas de Bertiz peinando sus largos cabellos mientras se miraban en su espejo.

Las Lamias fueron desapareciendo a la vez que se construían ermitas. Dicen que las fueron envenenando, pues muchos lugareños se enamoraban de  ellas muriendo de melancolía.

Aunque hoy en día al amanecer, todavía es posible ver alguna peinándose por la regatas de Bertiz ...

 

 

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Las plantas del Parque Natural y de los jardines requieren el cuidado de todos los visitantes para garantizar su vida y su crecimiento. Por ello no está permitido coger ninguna planta, rama o flor, ni entera ni en parte, introducir otras nuevas o realizar sobre ellas cualquier acción que altere su desarrollo. Con el mismo fin de protección no está permitido en Bertiz entrar con perros, cazar, pescar, perseguir o alterar la vida de los animales.

 

Vegetación de Bertiz

El Parque Natural del Señorío de Bertiz con una extensión de 2.040 hectáreas de vegetación, esta poblado en su mayor parte con arbolado mixto atlántico, con extensos bosques de hayas, robles, alisos, castaños, cerezos, avellanos y tejos,  bosque que actualmente se mantiene en un excelente estado de conservación que sintetiza la vegetación característica de esta parte de Navarra.

Puede generalizarse diciendo que en las zonas bajas, profundas y húmedas de la finca, predomina el roble que comparte el espacio con alisos, avellanos, fresnos y sauces en las proximidades de las corrientes de agua, para dar paso,  próximo a los 500 metros de altitud y a través de una faja de castaños debilitados por ataques de hongos, a extensos hayedos sobre suelo mejor drenado y con nieblas más frecuentes, constituyendo la mancha forestal más extensa ; el roble albar se localiza a mayores altitudes. El marojo ocupa suelos ácidos y soleados. En el sotobosque predominan los helechos, y en los ribazos que jalonan el camino hacia el alto de Aizkolegi (830 m.) crecen brezos y tojos

 

Fauna de Bertiz

Junto a los corzos, ciervos y jabalies propios de la zona, muy difíciles de ver, existe un invasor no invitado llamado coipu (un pariente menor de los castores y procede de Chile, que vive en los mismos parajes que la nutria). Es muy fácil ver ardillas y en los días menos frecuentados se puede escuchar el tableteo del pájaro carpintero.

Las principales especies de mamíferos que pueblan Bertiz son el ratón de campo, el ratón leonado, el topo, la musaraña, el lirón gris, el desmán de los Pirineos, el erizo, la fuina, la comadreja, el zorro, el tajudo.

 

Las regatas de Bertiz

El bosque contiene infinidad de pequeñas regatas, que en sus pendientes iniciales surcan tortuosamente el Señorío, se suavizan camino hacia el valle y sus pequeños caudales se hacen importantes convirtiéndose en arroyos de montaña.

En la vertiente sur, la regata Irretarazu y Suspiro vierten sus aguas a la regata Grande ó Aiansoro, que junto a la regata de Etxalar y la regata del Infierno, son las tres regatas más considerables que tienen caudales permanentes a lo largo de todo el año, y que confluyen al final en el rio Bidasoa