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La inversión fue cuantiosa, debido a que acondicionaron un sendero de 11 kilómetros para llegar hasta ella y el transporte de los materiales no fue empresa fácil.
En la parte superior del edificio añadieron una terraza con una pequeña torre, donde instalaron un potente telescopio para disfrutar más si cabe del paisaje. También ordenaron instalar un órgano, ya que eran amantes de la música. Hoy en día sufre un inexplicable abandono ya que se encuentra cerrado y sin acondicionar.
Vistas del pueblo de Oieregi desde Aizkolegi |